domingo, 17 de mayo de 2009

¡Jessica Simpson, escupi el fitito!

Parece que de tanto hablar de bandas con nombres raros y de atender a la prensa descuidamos el mundillo hollywoodense. Así fue como nos perdimos el momento exacto en el que el cuerpo de Jessica Simpson adquirió la forma de una bocha de mortadela. Fue un segundo: parpadeamos, y cuando volvimos a abrir los ojos la que antes era una rubia idiota pero apetecible se había convertido en el Ogro Fabbiani.

Aunque obviamente portar unos kilitos de más no tiene nada de malo, la rapidez con la que se alechonó Jessica nos deja perplejos, por lo cual desde este humilde espacio internético arriesgamos cinco hipótesis que podrían explicar su cambio repentino de contextura:

1) La contrataron para reemplazar a Cameron Díaz como Fiona en Shrek 4 pero nadie le avisó que era un dibujo animado y sólo tenía que poner la voz. No se extrañen si en por estos días aparece pintada de verde y con dos orejitas pegadas. 

2) Transito lento. Lentísimo. Tipo Rastrojero con GNC arrastrando la casa rodante de la Tota Santillán, te diría. 

3) Leyó en la Cosmo que la última moda en fitness era dejar de digerir la comida. Y las Sagradas Escrituras no se discuten, obvio. 

4) Después del fracaso estrepitoso de su último disco, los directivos de su sello se reunieron para buscarle la vuelta a su carrera, y tras varios días de deliberación, llegaron a la conclusión de que la única manera de convertirla en una artista de peso era ésta. 

5) El tipo del Reduce Fat Fast quiere entrar al mercado yanqui con una Marcela Brane local y la está preparando para sacarle la foto del "Antes". 

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